Antón de Marireguera (1605-1666?)
 
 
Pleitu ente Uviéu y Mérida pola posesión les cenices de Santolalla   Pleito entre Oviedo y Merida por la posesión 
de las cenizas de Santa Eulalia
(traducción castellana por Susana Sela)
       
  Cuandu examen les abeyes
y posen de flor en flor,
si les escorren s'espanten:
vanse y nun facen llabor,
dexando'l caxellu vieyu
pa buscar otru meyor.
Santa Olaya fo l'abeya
que de Mérida ensamó,
enfadada qu'adorasen 
les fegures de llatón.
Entoncies el rei Don Sil
andaba en guerra feroz
colos moros que querín
encabezase en Lleón.
Permitiólo aquesta Santa
que les vitories-y dio,
matanza ficiendo nellos
fasta que'n Mérida entró.
Llegó al pueblu d'esta ñeña
que tremaba de pavor,
y esconfiaba del so cutre
sollibiada de temor.
Cutieron los santos güesos
viendo que s'arrodiyó:
Si estovieren más carnúos
saldrín fe-y acatación.
Trúxolos el rei piadosu,
de llaceria los sacó,
y metiólos per Uvieu,
con gaites y procesión.
Mérida diz que-y tornen 
esta prenda que-y faltó.
Diga ella que quier dise,
y aún con eso quiera Dios.
Si quieren que la llarguemos,
páguenmos la devoción
ansí de los que finaron
como de los que ora son.
Díguenlu al Santu Sudariu
ver quiciás si da razón,
pos non tien otru cuidáu
el Sr.San Salvador.
¿Quián ora-y lo mandará?
Bien s'echa de ver que nos:
si nos lleven esta santa
non hai mas qu'arrimar la foz.
Dirán ellos: morrió acá;
diremos nos: non morrió,
que está viva pa Asturies,
si está muerta pa vos.
Y anque la lleven m'obligo
que se torne per ú fo
porque dexa conocíos
y gran comunicación.
Si por amor d'esta Santa
Estremadura llibróo,
el Prencipáu herederu
pue dir tomar posesión.
Ella está mui bien acá.
L'otro vaya per ú fo,
porque están del nuestru llau
l'obispu y gobernador.
Nosotros los del capote,
cual con un ral, cual con dos,
seguiremos esti pleitu
fasta llevalu ante Dios.
  Cuando enjambran las abejas
y vuelan de flor en flor,
si las persiguen se asustan:
se marchan y no trabajan,
dejando la colmena vieja
para buscar otra mejor.
Santa Eulalia fue la abeja
que desde Mérida enjambró,
enfadada porque adoraban
las figuras de latón.
Por entonces el rey Don Sil
se encontraba en guerra feroz
contra los moros que querían
hacerse fuertes en León.
Lo consintió esta Santa
que las victorias le concedió,
matanza cometiendo sobre ellos
hasta que en Mérida entró.
Llegó al pueblo de esta niña
que temblaba de pavor
y desconfiaba de su piel
angustiada de temor.
Golpearon los santos huesos
viendo que se arrodilló:
Si hubiesen sido más carnosos
les saldría fe y acatamiento.
Los llevó el rey piadoso,
de miseria los sacó,
y los introdujo en Uviéu
con gaitas y procesión.
Mérida exige que le devuelvan
esta prenda que le faltó.
Que diga ella que quiere ires
y aún así que lo quiera Dios.
Si quieren que la cedamos,
que nos paguen la devoción
tanto la de los que fallecieron
como la de los que ahora son.
Díganlo al Santo Sudario
para ver si da la razón,
pues no tiene otra preocupación
el Señor San Salvador.
¿Quién ahora se lo ordenará?
Está claro que nosotros:
si nos quitan esta santa
no queda más remedio que luchar 
Dirán ellos: murió acá;
diremos nosotros: no murió,
que está viva para Asturies
si está muerta para vosotros.
Y aunque se la lleven exijo
que vuelva por donde se fue
porque deja conocidos
y gran comunicación.
Si por amor de esta Santa
Estremadurá libró,
el Principado heredero
puede tomar posesión.
Ella está muy bien acá.
El resto se vaya por donde vino,
porque están a nuestro favor
el obispo y el gobernador.
Nosotros los del capote,
sea con un real, sea con dos,
continuaremos este pleito
hasta llevarlo ante Dios.
 
 
Notes:

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© Zdravko Batzarov